La necesaria formación cientifica de los jueces en el Sistema Penal Acusatorio

Imagen Juez mexicano
Por: Juan Antonio Maruri Jiménez - Vicepresidente de Academia de Peritos Forenses CTL

El sistema de Justicia Penal en nuestro país toma un segundo aire con la publicación la Reforma Constitucional en materia de Justicia Penal y Seguridad Pública del 18 de junio de 2008 pues más que un cambio de paradigmas resulta ser un cambio del ejercicio de las reglas del proceso penal y la aplicación de las Ciencias Forenses en auxilio de la procuración y administración de justicia, considerando además los procedimientos referentes a la ejecución de la sentencia de condena (que impone penas y/o medidas de seguridad) mismos que también forman parte del nuevo Sistema de Justicia Penal.

El “cambio de chip” nos corresponde efectuarlo a quienes nos encontramos inmersos en la práctica y difusión de los temas del Sistema Procesal Penal, a las autoridades implementadoras del Sistema y a los operadores jurídicos, siendo el sujeto procesal de interés en el presente análisis el Juez y su función dentro de las diversas etapas del proceso penal –Juez de control y Juez o Tribunal de Juicio oral-, puesto que el juzgador es aquel personaje que va a determinar en base a sus conocimientos y razonamientos “extra jurídicos” la aplicación de un tratamiento penitenciario –ya sea a través de la aplicación de penas o medidas de seguridad-, a una persona que fue hallada culpable luego de que se ha acreditado la existencia plena de un hecho delictuoso y su intervención en el mismo.

Para llegar al conocimiento de la verdad histórica de los hechos en el proceso penal debemos echar mano de diversas técnicas de investigación –ya sea policial, pericial, criminal o cualquiera que se desarrolle con características científicas-, y si bien es cierto que la Criminalística –Ciencia del pequeño detalle-, es una herramienta indispensable para analizar la evidencia material, la Criminología nos apoyará para conocer la evidencia conductual, por lo que unidas las dos ciencias podemos arribar a la verdad legal, es decir, el dictado de una sentencia debidamente fundada, motivada y razonada a la cual se llega mediante una valoración lógica y libre pero también científica, puesto que se pretende que en el proceso tradicional se queden las valoraciones inciertas y falaces derivadas de la confesión arrancada mediante técnicas poco ortodoxas y los testimonios fabricados, con la intención de que ahora en este nuevo proceso penal impere la prueba pericial como fundamento científico del Sistema de Justicia Penal de corte acusatorio, adversarial y oral.

Al respecto, llamémosle Sistema de Justicia Penal, al control social punitivo institucionalizado, que en la práctica abarca desde el conocimiento de la noticia criminal o sospecha de delito, hasta que se impone y ejecuta una pena o medida de seguridad, presuponiendo una actividad normativizadora que genera la ley que institucionaliza el procedimiento, la actuación de los funcionarios, y el señalamiento de casos y conductas para actuar.

Por lo anterior, los operadores jurídicos en este nuevo Sistema de Justicia Penal en trabajo conjunto con las autoridades encargadas de la implementación del mismo, somos los encargados y responsables directos del funcionamiento de este nuevo paradigma y para ello debemos fortalecer nuestro acervo de conocimientos no solo respecto del proceso penal acusatorio, adversarial y oral, sino también de las diversas Ciencias Forenses de las cuales se auxiliarán no solo los peritos sino también la policía, el Ministerio Público, pero sobre todo, los Jueces, ya sean de Control o de enjuiciamiento, pues en sus determinaciones veremos la funcionalidad o no de todo este cambio de Sistema Procesal, porque el Juez no es el sabelotodo ni el Dios, ni el “perito de peritos”, únicamente es un operador jurídico del Sistema de Justicia Penal en uno de sus componentes –solo en lo que respecta al proceso penal desde la etapa de investigación hasta el dictado del fallo correspondiente-, que está obligado a emitir sus determinaciones no solo con la gastada frase simplista de “fundar y motivar”, sino que su investidura, distinción y muy jugoso salario lo obliga a emitir sus resoluciones de manera razonada, imparcial, informada –atendiendo al principio de inmediación que implica que ahora tenga que estar presente en todas las diligencias que se lleven ante él-, pero sobre todo, con argumentos científicos –los cuales los obtendrá escuchando a los peritos y documentándose acerca de las diversas Ciencias y disciplinas Forenses-, ya sea absolviendo o condenando pero con determinación y libertad, sin que le tiemble la mano, sin atender a presiones políticas ni de grupos de poder ya sean institucionales o no.

Actualmente los Jueces ya no juzgaran expedientes, sino que juzgarán personas y por ello, no solo deberán conocer los aspectos elementales de la Criminalística con lo referente a los indicios y/o evidencias, ya que las 7 preguntas de oro – ¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde’ ¿Con qué? ¿Por qué?-, no se responden solo a través de la aplicación de esta Ciencia, pues al ¿Por qué? Llegamos no solo analizando la evidencia material –indicios o evidencias-, sino aplicando la Psicología Criminal –como auxiliar de la Criminología-, para conocer la evidencia conductual – la cual no es materia ni se puede percibir con cualquiera de nuestros sentidos-, que se refiere al análisis de aquellos indicios “conductuales “que quedan plasmados en el modo en cómo el activo del delito cometió el hecho delictuoso, o en cómo reacciona durante el desarrollo de la entrevista en la investigación policial y que van desde la elección de la víctima, los lugares donde abordarla y perpetrar el hecho, el tipo de lesiones que causa, etc.

Normalmente, la evidencia conductual suele ser más sutil que la evidencia física, y fundamentalmente se detecta aplicando la observación y la inferencia, en tanto que la evidencia física, por su naturaleza, requiere de procedimientos físicos -observación, recolección, embalaje, rotulado y traslado al laboratorio o bodega-.

La formación criminológica del Juez en el proceso penal es de vital importancia puesto que de ello dependerán los siguientes factores:

En la etapa de investigación inicial (Juez de control)

– Analizando las peticiones y resultados de los actos y/o técnicas de investigación que requieren control judicial;

– Velando por la protección de los Derechos Humanos del imputado, así como de la víctima u ofendido durante las diligencias de integración de la carpeta de investigación; y

– Dirigiendo la audiencia inicial en sus tres vertientes: control de la detención; formulación de la imputación y vinculación (o no) a proceso.

En la etapa de investigación complementaria o judicializada (Juez de control)

– Vigilando que la segunda etapa de la investigación llevada a cabo ante el Ministerio Público se lleve a cabo el desahogo de las diligencias complementarias a la imputación con estricto respeto a los Derechos Humanos del imputado, la víctima u ofendido.

En la etapa intermedia (Juez de control)

– Analizando la propuesta de los datos de prueba, admitiendo solo aquellos que sean pertinentes y suficientes para acreditar los extremos de la acusación de la Fiscalía, reforzada con material probatorio Criminalístico/Criminológico ofrecido en base a la metodología de la investigación, a efecto de preparar y consolidar el material probatorio que deberá ser desahogado en la audiencia de juicio oral.

En la etapa de juicio oral (Tribunal o Juez de juicio oral)

– En la valoración de la prueba pericial deberán analizar su desahogo en base a la sana crítica, de manera libre y lógica, pro sobre todo, con apoyo a los conocimientos científicos a efecto de estar en posibilidad de emitir un fallo justo, condenando o absolviendo al imputado con la certeza y convicción de una adecuada preparación complementaria a la Ciencia del Derecho Penal, es decir, un conocimiento basto respecto de las diversas Ciencias Forenses.

Por tanto, para que este nuevo Sistema de Justicia Penal funcione resulta necesario en el caso de los Jueces, ser humildes –pues nadie lo sabe todo y no siempre se tiene la razón somos humanos-, prepararse en cuanto al “cambio de chip”, así como complementar su actuación con la adopción de conocimientos nuevos respecto de la aplicación de las Ciencias Forenses para profesionalizar su actuación, preservar su empleo, pero sobre todo, aportar desde su trinchera su granito de arena para aportar acciones de cambio para lograr un México mejor.

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